
| EL SÍNDROME DE PROCUSTO EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA. GUADALUPE SOBERANIS VS SANTOS RAMÍREZ CUEVAS. |
JAQUE AL ENVIDIOSO.
Taxco, Guerrero, julio 25 del 2024. Hace un tiempo tuve la oportunidad de leer un libro que trataba sobre la mitología griega. Siempre me llamó la atención por qué Sigmund Freud, etiquetaba los trastornos mentales con referencias en dicha mitología, ejemplo de ello, “Narcisismo”, “Complejo de Edipo” “Complejo de Electra” entre otros. Posiblemente una de las explicaciones sea como una forma de interpretar las conductas del ser humano qué con el paso del tiempo se establece un cierto patrón de comportamiento.
Por otra parte, también existe el “síndrome” o si le podemos llamar condición patológica (conjunto de signos o fenómeno reveladores de una situación generalmente negativa). En la lista de la clasificación de síndromes existe el denominado “Síndrome de Procusto”. Dicho comportamiento se vincula con el comportamiento que tenía un bandido que habitaba en las montañas y que daba posada en su casa a moradores extraviados, el que solía confiar y pasar a la morada, el bandido “Procusto” le ofrecía una cama con medidas precisas, si el morador no cabía en la cama “Procusto” lo solucionaba. Si el cuerpo era grande, le cortaba los pies que sobraban en la cama. Si el cuerpo del morador era pequeño, “Procusto” procedía a descoyuntar para que el cuerpo cumpliera con las medias exactas.
De acuerdo a la página especializada en temas psicológicos “Psicología y mente” “el denominado Síndrome de Procusto hace referencia a la tendencia que poseen algunas personas, empresas o incluso sociedades a rechazar a aquellos con características diferentes a las propias por miedo a ser superados o cuestionados por ellos. Se tiende a intentar mantener una uniformidad constante en la que las divergencias son mal vistas y/o castigados” (https://psicologiaymente.com/social/sindrome-procusto).
En el mes de marzo vi una película en una conocida plataforma de streaming titulada “Scoop”. Esta cinta se centra en el relato de una entrevista que la BBC en Londres llevo a cabo con el príncipe Andrés, quien había sido señalado por su relación con Jefrey Epstein. Lo que llamó mi atención, más que la propia entrevista, es por qué la chica que había realmente gestionado la entrevista fue marginada por completo y la que se llevó todo el crédito fue la presentadora. Me pregunté ¿Por qué no le habían dado el reconocimiento? Después de todo, gracias a ella se había llevado a cabo la entrevista.
No dudé en reflexionar, y me puse hacer un recorrido en mi mente, y llegué a la conclusión, ¿cuántos “Procustos” no tendremos a nuestro alrededor? ¿Cuántos genios no quedan en la sombra gracias a los “Procustos?”.
Siempre he sugerido a los jóvenes que inician su etapa laboral, que tengan cuidado con la envidia. Esta emoción es muy astuta, se disfraza hasta del “mejor amigo”. ¿Cuántos casos de los que hoy en día podemos documentar de jóvenes que confiaron en quienes no debían? Considero que entre nuestras amistades pueden existir “Procustos”.
¿Cuántos de nosotros no nos hemos encontrado con “Procustos”, aquellos que te quieren ajustar a sus intereses o sus necesidades, con intenciones también de opacarte? Este comportamiento es muy común en el ámbito laboral, familiar, de amistades. Mientras existan personas con baja autoestima, frustración, y posiblemente otros trastornos, siempre habrá un “Procusto”. Sin embargo, mientras este comportamiento no rebase lo que llegamos a llamar lo “normal” puede ser tolerable. El problema crece cuando la persona hace uso de violencia para hacer cumplir sus intereses, o sus “ajustes”.
Ahora bien, ¿podemos trasladar este síndrome a la administración pública? Intentémoslo. Cuando existe un trabajo claro y de buenos resultados por parte de una entidad estatal, y el Gobierno Federal se ve rebasado en sus capacidades, el mismo Gobierno Federal ¿reconoce las buenas prácticas? o ¿trata de opacar al estado y sus resultados?
En otro orden de ideas, si un gobierno municipal de los más de dos mil que existen en el país, genera buenos resultados, el estado al que pertenece por decirlo de alguna manera ¿reconoce el avance del municipio o tratará todo lo posible por opacar sus buenas prácticas administrativas?
Sin duda, esto es algo que se vive a diario. Cuantas veces no hemos visto que el Presidente de la República trata de opacar el trabajo que hace la oposición -claro, digo esto en un tono positivo- o por otra parte, ¿cuántas veces hemos visto a la oposición atacando los proyectos del Gobierno Federal? No cabe duda que los ataques son constantes y a diario. El Síndrome de “Procusto” en su máxima expresión.
Este síndrome también se puede detectar en el ámbito local. Recordemos que Acapulco, Chilpancingo, Tixtla, Taxco entre otros municipios, no forman parte de las necesidades del partido MORENA o mejor dicho de las necesidades de ciertos líderes, un ejemplo es Jacinto Gonzales Varona, presidente de dicho instituto político, comenzó a demeritar, menos valorizar, hacer nada los municipios que no se ajustaban a sus “necesidades políticas”.
Mientras no exista una reforma a fondo en la administración pública que consista en la implementación de la cultura organizacional, habrá “Procustos” por todos lados. Creo que ahora podemos explicar por qué algunos servidores públicos, barren con todo lo positivo que puede dejar su predecesor.
Finalizo diciendo que el síndrome de “Procusto” está ahí, siempre habrá alguien que quiera menospreciar tu trabajo u opacarlo. Ánimo, aprende a detectarlo y no te entretengas en ello, únicamente toma las debidas precauciones y avanza. Siempre habrá un “Procusto” queriéndote ajustar a sus necesidades, recuerda que es un ser que necesita ayuda en sus problemas de autoestima.
DICHO SEA DE PASO: Veámonos en el espejo, acaso no seremos un “Procusto”.






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