
¡Juzgue Usted!
Por Francisco Javier Copeño Castro
*Las recientes declaraciones del Director del Mercado; en parte tiene razón…
*La responsabilidad de lo que pasa en el mercado, es compartida…
*Las autoridades tienen mayor responsabilidad por permitir la anarquía…
*Solo se centran en recaudar la mayor cantidad de recursos, sin invertir…
*No existe diálogo, sólo amagos y “amenazas” …
*Los locatarios, seguirán aún después de que las autoridades se vayan…
Las recientes declaraciones del director del Mercado Municipal “Gral. Adrián Castrejón”, Daniel Estrada Mendoza, han generado polémica entre locatarios. El funcionario sostiene que las pésimas condiciones de limpieza del centro de abasto son responsabilidad directa de los comerciantes, quienes —según afirma— obstruyen drenajes al desechar mandiles, franelas y hasta latas de chiles. También advirtió que se aplicarán sanciones para ordenar pasillos y banquetas, además de exigir que los locatarios se pongan al corriente en sus contribuciones.
En parte, su postura tiene sustento: existe una responsabilidad evidente de quienes trabajan en el mercado para mantener en condiciones dignas los espacios comunes. Sin embargo, la realidad es más compleja y apunta a una responsabilidad compartida. Llama la atención que, pese a no ser la primera ocasión en que ocupa este cargo —de por sí complicado—, el director parezca desconocer o minimizar la dimensión del problema.
¿De verdad puede atribuirse toda la culpa de la anarquía del mercado únicamente a los comerciantes?
Es un hecho que la administración municipal recibe recursos importantes por concepto de ambulantaje y por la ocupación de espacios que originalmente eran de uso común: banquetas, accesos, salidas y áreas que deberían funcionar como zonas de seguridad. Todos los locatarios que hoy ocupan locales establecidos, invirtieron en su momento para obtener un local formal. Entonces, surge una pregunta inevitable: si se perciben ingresos por actividades de un comercio informal, ambulante y de quienes obstruyen entradas, salidas, banquetas e inclusive el arroyo vehicular, ¿quién permite que persista el desorden?
De acuerdo con versiones de los propios locatarios, la actual administración se ha enfocado principalmente en la recaudación, sin que ello se traduzca en mejoras visibles en infraestructura o servicios dentro del mercado. Tampoco se ha observado una política clara de diálogo: no se convocan reuniones por áreas o giros, ni se integran de forma efectiva a los representantes de los comerciantes. Bajo estas condiciones, difícilmente puede construirse un avance real.
A la par, las autoridades también tienen pendientes que no pueden ignorarse. En la nave central, por ejemplo, de 18 lámparas solo funcionan alrededor de ocho; no existen espacios adecuados para la disposición de residuos; faltan rutas de evacuación y áreas de seguridad para actuar en caso de siniestro; y los accesos continúan invadidos. ¿Todo esto puede atribuirse exclusivamente a los locatarios?
Culpar únicamente a los comerciantes revela, más que una solución, la incapacidad de asumir la responsabilidad institucional que corresponde. La autoridad no solo debe exigir, también debe cumplir y garantizar condiciones mínimas de operación y seguridad.
El tiempo avanza y, si no se modifica la actitud, el descontento social podría crecer. Lejos de generar respaldo al gobierno en turno, está fortaleciéndose el rechazo. Y si los locatarios deciden organizarse, el escenario será mucho más difícil de controlar.
Se advierte con tiempo. Ojalá se corrija el rumbo antes de que el problema escale y ya no haya forma de controlarlo, porque deben recordar que los cargos públicos no son eternos y la actividad comercial de los locatarios, seguirá aún después de que las actuales autoridades se vayan.
¡Hasta la próxima… y salud! Y si no, juzgue usted.




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